
La comunidad de Quilajaló, en el cantón Salcedo, recibió un importante aporte de la Prefectura de Cotopaxi que consiste en la entrega de 300 quintales de cemento. Este material se destinará a la construcción de bordillos, aceras, pasos de agua, vermas y la elevación de pozos de alcantarillas, con el objetivo de dejar las vías listas para el proceso de adoquinado. Estas obras no solo permitirán mejorar la movilidad en el sector, sino que también beneficiarán directamente a las familias agricultoras que dependen de vías seguras y transitables para transportar sus productos hacia los mercados de la provincia.
El ingeniero Marco Barreros, técnico de la Prefectura, explicó que la intervención responde a la disposición de la prefecta y busca garantizar mejores condiciones de vida para las comunidades rurales. Según indicó, la ejecución de los trabajos se realizará bajo un esquema de corresponsabilidad en el que la institución aporta con el material de construcción, mientras que la comunidad se encarga de la mano de obra tanto calificada como no calificada mediante mingas. Además, precisó que el plazo de ejecución se estima en dos a tres meses, aprovechando la temporada seca que facilita la construcción de obras de este tipo.
Por su parte, Silvia Chisaguano, dirigente comunitaria, manifestó su agradecimiento hacia la prefecta y recalcó la importancia de que una autoridad indígena se encuentre liderando este tipo de acciones. “Hemos vivido muchos años olvidados por las autoridades y hoy sentimos un respaldo real. Nosotros, como comunidad, hemos puesto de nuestra parte organizándonos a través de la Junta de Agua de Riego, la Junta de Agua Potable y el apoyo de nuestro presidente Fernando Chimba, quien convocó a los moradores para participar en las mingas”, expresó con satisfacción.
Los habitantes de Quilajaló señalaron que su principal actividad económica es la agricultura, en la que destacan cultivos de maíz, haba, alfalfa, tomate, pimiento y pepinillo. Una parte significativa de la producción, alrededor del 75%, se desarrolla en invernaderos, lo que les ha permitido innovar y diversificar su trabajo. Con mejores vías, esperan que sus productos lleguen en mejores condiciones a los mercados y que las nuevas generaciones tengan acceso a un futuro más prometedor.