Jaime Moscoso presentó su libro Reducción de pueblos indígenas en un emotivo acto en Salcedo

En un acto cargado de simbolismo y gratitud, el salón de la ciudad del GAD Municipal de Salcedo fue escenario de la presentación del libro Reducción de pueblos indígenas, obra del docente e investigador Jaime Moscoso.
Durante la ceremonia, que se realizó en el marco de los 106 años de cantonización de Salcedo, amigos, exalumnos, colegas y familiares del autor resaltaron la trascendencia de esta publicación, concebida como un aporte a la memoria histórica y cultural del cantón y del país.
Francisco Guerrero, amigo de Moscoso, recordó que “la historia milenaria de esta tierra está escrita en piedras, en pieles y en la memoria de los pueblos, pero, sobre todo, en la valentía y el sacrificio de nuestros ancestros”. A nombre del club Universitario, entregó un reconocimiento al autor, subrayando su dedicación, creatividad y compromiso con la cultura.


Otro de los momentos más emotivos fue la intervención de Willian Naranjo, exalumno y posterior compañero de cátedra del profesor Moscoso, conmovido, relató cómo hace 48 años recibió sus primeras enseñanzas en el Colegio Nacional Salcedo, donde su maestro no solo impartió conocimientos, sino que inculcó valores y principios de vida. Recordó también la etapa en la que compartieron proyectos académicos y largas jornadas de estudio para culminar una maestría que los unió en amistad y esfuerzo.
La familia Moscoso Estrella también tomó la palabra, en representación de los hijos y de la esposa del autor, Marcelo Javier Mosco expresó el orgullo de ver concretado un sueño que demandó años de investigación, viajes y revisiones de bibliotecas remotas, “aunque su profesión fueron las matemáticas, su verdadera pasión ha sido siempre la historia y la geografía”, destacó emocionado.
Finalmente, la familia agradeció de manera especial a Alejandra, hija del autor, por su acompañamiento en el proceso de edición, para ellos, esta obra representa no solo un aporte académico, sino un legado de disciplina, fe y humanidad que quedará como herencia para futuras generaciones.
El evento cerró en un ambiente de aplausos y gratitud, en homenaje a un hombre que ha sabido sembrar cultura, identidad y valores en su tierra natal.