Especialistas realizaron muestreos de agua en vertientes y drenajes cercanos al volcán para fortalecer la vigilancia científica.
El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional desarrolló una nueva campaña de monitoreo en el Volcán Cotopaxi, enfocada en el análisis de vertientes de agua y drenajes superficiales ubicados en sectores aledaños al coloso.
La actividad se cumplió el 28 de abril de 2026 y forma parte de las labores rutinarias de vigilancia que se ejecutan en los principales volcanes del Ecuador. Durante la jornada, técnicos especializados realizaron mediciones físico-químicas y tomaron muestras de agua para posteriores análisis de laboratorio.
Los estudios serán procesados en el Centro de Investigación y Control Ambiental de la Escuela Politécnica Nacional, con el objetivo de identificar posibles alteraciones relacionadas con la actividad volcánica.
De acuerdo con el reporte emitido por el Instituto Geofísico, el volcán Cotopaxi mantiene actualmente una actividad interna y superficial catalogada como baja y sin cambios relevantes. Sin embargo, los especialistas recuerdan que este volcán es considerado uno de los más peligrosos del país debido a su historial eruptivo y al impacto que podrían generar futuros eventos.
La última erupción del Cotopaxi se registró entre 2022 y 2023 y produjo leves emisiones de ceniza que alcanzaron zonas del sur de Quito y comunidades cercanas al volcán. Según el informe técnico, este episodio eruptivo fue de menor magnitud en comparación con la erupción registrada en 2015.
El Instituto Geofísico también recordó que en 1877 el volcán provocó grandes lahares que afectaron severamente a poblaciones como Latacunga, Salcedo y sectores de la Amazonía ecuatoriana.
Actualmente, el Cotopaxi dispone de una red de más de 60 instrumentos de monitoreo, considerada una de las más completas del país. Estas campañas de campo complementan el seguimiento permanente y permiten detectar oportunamente cualquier anomalía en el comportamiento del volcán.